¿Nuestra vida está trazada desde
que nacemos?, ¿conocemos por casualidad
a todas las personas que llegan a nuestra vida o es que ya estábamos predestinados
a conocerlas?, Sé que no tiene lógica. Pero por un momento no está mal pensar
en que todo lo que vivimos tiene una razón de ser y que esta va más allá de
nuestra comprensión, que las personas con las que nos topamos no son solo una coincidencia
más si no que ellas llegan a nuestras vidas porque así estaba escrito en las líneas
del tiempo.

Es así que estaba buscando una justificación para esos amores
imposibles cuando de repente encontré esta interesante leyenda anónima de
origen japonés, que cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a
tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su
nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el
que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso.
El texto literal viene a decir: Un
hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin
importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer,
pero nunca romper.

Esta leyenda surge cuando se
descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar
unidos por esa arteria se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían
los meñiques con los corazones; es decir, simbolizaban el interés compartido y
la unión de los sentimientos.
Una leyenda sobre este hilo rojo
cuenta que un anciano que vive en la
luna, sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas
a unirse en la tierra, y cuando las encuentra las ata con un hilo rojo para que
no se pierdan.

A lo mejor eso explicaría de
manera mística y muy mitológica el que nos encontremos con personas que llegan sin esperarlas y de que a pesar de que sean planetas
opuestos y almas desiguales, hay sentimientos de amor que los unen más allá de
la comprensión lógica, a lo mejor son las mitades complementarias que tuvimos
en otras vidas y nuestra esencia se fundió en algún momento con ellos y que en
esta vida nacimos unidas a la vida de esos seres con pequeños hilitos rojos que
nos mantienen atados invisiblemente a esas almas en algún momento de nuestro
largo caminar, y que sabemos de antemano que estamos destinados a no ser pero existe
una conexión inexplicables, una conexión tan fuerte que las fuerzas de la química escapan a la
razón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario